Un mes y diez días en Lima

Al llegar a Lima, todos decían que íbamos a convertirnos en limeños, aunque nos resultaba extraño esta afirmación, con el tiempo la urbe nos hizo parte, haciéndonos olvidar los días, haciendo que se nos escaparan de las manos asi como la arena se escurre entre los dedos de las manos.

blog-malecon-rambla-lima-peru-viaje-sin-destino-de-argentina-alaska-anecdotas-guiasMalecon en Lima

Unos 20kmts antes de llegar a Lima, paramos en una estación de servicio para llamar a Betty, quien nos estaba esperando para pasar las Navidades junto a ella y su familia, integrada por su marido y sus tres hijos. Seguimos avanzando por la Panamericana hasta llegar a la Avenida Benavidez, allí quedamos en encontrarnos con ella para que nos mostrara el camino hasta su casa. Tal como habíamos acordado veinte minutos antes de nuestra llegada a la gran ciudad, Betty nos encontró en aquella esquina, y luego de un cálido recibimiento nos llevo a su hogar, primero por unas calles comunes, hasta pasar por una entrada con guardias de seguridad, allí el panorama cambio de simples casas y edificios, a grandes mansiones que se pegaban unas a otras en un barrio cerrado en la ladera del cerro llamado “Casuarinas”. Al llegar a su casa quedamos pasmados por su tamaño, dos grandes livings con sillones, comedor, cocina gigante con isla, habitaciones varias, pileta, patio gigante, cocinera, personal de limpieza, y nuestra habitación de huéspedes con baño privado con vista a la ciudad, sí, una especie de colina de Hollywood en el mismo Peru. El lujo nos dejo un poco pasmados los primeros días, hasta que nos acostumbramos un poco a los mimos extras que Betty nos brindaba, entre ellos los desayunos continentales con frutas, jugos, te, y panes dulces con mermeladas varias. Habíamos llegado el 22 de diciembre y esperábamos ansiosos el 25 para celebrar las Navidades y continuar viajando para recibir el año nuevo en algún otro sitio. Como parte del plan durante nuestra estadía allí era visitar a un mecánico que nos habían recomendado otros viajeros, mas que nada para chequear que nuestra Aurorita se encontrara en condiciones optimas luego de estar dos meses en las alturas de las sierras de Bolivia y Peru. Tambien conocer la ciudad, encontrarnos con algunas personas que deseaban conocernos y descansar un poco en un sitio confortable.

blog-reparando-motor-lima-peru-viaje-sin-destino-argentina-alaska-kombi-amarilla-yellow-VW Bajando el motor

Como verán, todo marcha acorde a lo planeado hasta que los planes cambian. Y así fue, fuimos a conocer al famoso mecánico, Yuri, quien ya estaba enterado de nuestra llegada a Lima. La buena onda fue instantánea, consultamos con él una duda que teníamos con respecto al arrancador y decidimos que íbamos a cambiar una piecita del burro de arranque que solo se puede sacar bajando el motor. Nada nos asustaba, incluso lo de bajar el motor no era tan terrible, era sacar los cuatro tornillos que lo sostienen y bajarlo suavemente con un gato, una maniobra que dura como mucho una media hora. A la hora de encender el motor y emprender la vuelta a la casa de Betty, Yuri escucho un extraño sonido en el motor, pero para no preocuparnos no quiso decirnos nada, sino hasta después de las navidades. El 24 a la noche, celebramos la fiesta en su casa junto a su marido e hijos, en una cena íntima sin nadie mas, incluso su cocinera, Tania, no estaba, pero dejo preparado un cerdo antes de irse a festejar a su hogar. Aquí se acostumbra a esperar a las 12 para cenar, pero el hambre se apodero de todos y terminamos de comer a las 10, eso nos dio tiempo suficiente para sentarnos en los sillones del living y esperar con un pesado sueño la llegada de la Navidad. Al hacerse la hora, todos brindamos con una copa de champagne y nos fuimos a dormir, nada comparado a nuestros festejos que suelen durar hasta altas horas de la madrugada entre pan dulce, turrón, maní, chocolate, y mas dulces. No es que uno sea mal agradecido, pero esperábamos la mesa dulce y nunca llego jaja, mientras comprendíamos que hay pocos países que sean tan dulceros como los argentinos. La mañana del 25 fuimos a visitar dos amigos franceses que habíamos conocido en Arequipa y Cusco, que viajan con sus casas rodantes y de casualidad se encontraban juntos en el mismo hostel. Nos invitaron un almuerzo que cocinaron y brindamos con un vino blanco que tenían guardado, mientras compartíamos risas y anécdotas de los viajes. Allí nos paso a buscar un amigo limeño que conocimos en la laguna de Huacachina y nos llevo a dar una vuelta por la ciudad explicándonos su historia y sus barrios, desde el centro histórico y el antiguo fuerte, hasta el malecón de Miraflores y Chorrillos.

blog-trabajando-motor-VW-lima-peru-viaje-sin-destino-argentina-alaska-reparando-notas-guiasTrabajando en el taller

El día 27 volvimos al taller para comenzar con el arreglo del arrancador. Peeeeero, Yuri ya tenia otros planes para nosotros, al llegar menciono que el día que nos habíamos ido, había notado un ruido extraño en el motor cuando lo encendí, un ruido que podía ser algo simple o no, pero que ya que teníamos la posibilidad podríamos chequearlo abriendo el motor. Aquel ruidito que duraba unos pocos segundos, yo lo había notado hacía tiempo, y me había dado cuenta que con los kilómetros, duraba cada vez más durante el encendido, pero nunca le di mucha mas importancia. Con Erika nos miramos y entramos en pánico, sabíamos que el motor íbamos a tener que bajarlo en algún momento para repararlo de cero y terminar de entender como funciona la maquina desde adentro, pero nunca creímos que iba a ser en Lima. Yuri nos tranquilizo, nos invito un almuerzo a la vuelta del mercado y nos explico como íbamos a hacer, así que en los días posteriores comenzamos el trabajo de bajar el motor, luego de que Betty nos confirmara que podíamos quedarnos en su casa por mas tiempo. Fin de año nos encontró atrapados en la ciudad sin mucho que pudiéramos hacer, Betty y su familia nos invitaron a su casa de playa, unos kilómetros al sur de aquí. Un sitio donde curiosamente con Erika habíamos intentado ingresar creyendo que era una playa pública y chocando con la realidad de que era un barrio cerrado exclusivo. Las vueltas de la vida nos hicieron regresar a ese mismo sitio, pero esta vez teníamos pase libre gracias a que Betty tenia casa allí, que curioso ¿verdad?. La noche paso rápida y un festejo mas se nos escapo de las manos, disfrutamos de la compañía de mucha gente que logramos conocer durante la noche. El año volvió a empezar y nos quedaban dos meses de permiso vigente para salir del Peru, nada alarmante ya que desde aquí solo nos faltaba recorrer la mitad norte del país, y el tiempo nos alcanzaba sobrado.

blog-reparando-motor-boxer-lima-peru-amigos-ruta-viaje-sin-destino-kombi-amarilla-argentina-alaskaAmigos que conocimos durante nuestra estadia

Con Yuri nos dispusimos a bajar el motor, al abrirlo vimos que se encontraba en peores condiciones de lo que creíamos y si no habíamos fundido el motor antes es porque con Erika somos extra cuidadosos y tratamos muy bien a Aurora. Pero ahora era el momento de meter manos a la obra, hacernos cargo y encarar el problema, ya que el presupuesto nos iba a dejar con la soga al cuello. Viéndolo positivamente y no solo del lado monetario, contábamos con la ayuda de este mecánico que sin conocernos nos ofrecía toda su ayuda y buena predisposición, con Betty que nos dejaba pasar mas días en su casa y con la suerte de que Peru es el país con los mejores precios y variedad para repuestos de VW. Sin mirar atrás, dedicamos todos los días, desde el día que bajamos el motor, a limpiar partes, pulir otras, rectificar el motor, conseguir repuestos y armarnos de paciencia en este proyecto que de a momentos parecía interminable. La experiencia adquirida y las horas de charla con todos los que participaron de esta ayuda, no tienen precio. Mientras trabajamos esos días, mucha gente se acerco a saludarnos y preguntarnos si necesitábamos algo, Fernando, unos viajeros en moto, un colombiano, Demian, Eva Luna, una parejita que acababan de comprar su primera VW T1 y tenían miedo de lo que le iban a tener que hacer, un argentino ciclista desde Tucumán, Cata y Mati, dos argentinos viajando en su renauleta que volvimos a cruzar nuevamente en Trujillo y Mancora, la esposa e hijo de Yuri y otros mas que simplemente pasaban y la curiosidad de ver a Aurora los hacía acercarse a saludar. Cuando faltaban quince días para terminar, nos fuimos de la casa de Betty ya que considerábamos un abuso estar con ella tanto tiempo, por lo que muchos hoteles nos ofrecieron un lugar a cambio de publicidad mientras terminábamos lo que habíamos iniciado. Primero 10 días, luego 15, 20 y así hasta el mes y diez días, hasta que finalmente el corazón de Aurora volvió a latir de nuevo. Volvió a encender y lo hizo como nunca, con todas las fuerzas, ese motor rugía y ahora el orgullo era nuestro, porque habíamos traspasado los miedos de meter mano, como da miedo y paraliza siempre lo desconocido. Ahora estábamos un paso mas adelante, habíamos sacrificado o mejor dicho invertido tiempo y dinero en algo que debíamos hacer y ahora ya comprendíamos bien y totalmente el funcionamiento de nuestro motor y sabíamos, sabemos que lo armamos perfecto, con amor, con paciencia, bien limpio y ordenado, como nos enseño Yuri, que con sus manos y su dedicación nos mostraron que todo se puede y que solo se necesita esfuerzo y filosofía zen para tomar las cosas con calma y sin apuro hacer lo que se debe como se debe. Luego de estos días largos en la ciudad de Lima nos quedan 30 días para terminar de visitar el Peru y dejarlo para continuar este camino a través del continente. Un mes y diez días habían pasado desde que habíamos llegado a este sitio, al final sin pensarlo nos convertimos en unos limeños mas, tal y como todos auguraban.

blog-terminando-motor-lima-peru-viaje-sin-destino-boxer-VW-kombi-amarilla-argentina-alaskaYuri terminando el armado

Nadie sabe lo que el destino tiene preparado para nosotros en el futuro, a mí siempre me va a quedar el recuerdo de lo que me dijo una señora desconocida mientras esperaba la luz en un semáforo, al salir a probar a Aurora la primera noche que probaba su rendimiento con el nuevo motor. Ella dijo: …“ahora llegaran a la Luna”… , que, como y porque esa señora dijo esto sin siquiera saber que el motor estaba rectificado es algo que nunca podremos responder, parece que como decía Yuri, después de todo somos los niños de las estrellas…

 

Te recomendamos leer: ¿Viajar en kombi, si o no?

 

Como fue la restauracion de nuestro motor? Miralo en este video!

 

 

Paul

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