Aurora, una chica difícil

Muchas veces cuando uno se propone metas, suele verlas lejanas, y no nos damos cuenta de cuánto nos vamos acercando a ella hasta que no estamos en la recta final y casi tocando la cinta de una carrera que pareciera interminable.

Así esta aconteciendo con esta etapa previa al viaje. Cuando nos propusimos esta aventura, arrancamos a hablar del viaje y de lo que haríamos, hasta de una manera utópica, pensando que esto un día iba a suceder, pero sin saber claramente cuando.

El día que fuimos a buscar a “Aurora” y rescatarla de las manos del mecánico, que ya había terminado su labor en ella, sentimos, con noción, por primera vez en la historia de este viaje, que estábamos acercándonos verdaderamente a la meta, que va a ser el día que partamos y nos encontremos solos en la ruta, “Aurora”, Erika, el paisaje y yo.

Debo reconocer que al hacer las primeras cuadras, y manejar por primera vez una kombi, un auto alto y largo, sin refrigeración por agua, sin dirección hidráulica; me dio cierto pánico, Erika no emitía una palabra y se aferraba fuerte al asiento, mientras miraba como yo trataba de dar mis primeros pasos. Ademas agrego que la situación era nocturna, y con lluvia….creo que no hace falta aclarar mas nada.

La kombi, la kombita, la nena; que días estamos viviendo, las primeras quedadas, los arranques fallidos, las cosas que no andan, el curso acelerado de mecánica, la rareza de ir a 70km por hora de velocidad crucero, los engrases, la cara de los niños que al verla pasar ríen como si quisieran tener una en miniatura para jugar, la gente que pregunta de donde la sacamos, los que al mirar el color piensan que somos una kombi papal, los que nos ofrecen comprarla, los que nos venden repuestos y se sorprenden con nuestro proyecto, la causalidad de conocer gente que la familia ya conocía de años atrás, y todo el trabajo que día a día le ponemos para estar cada vez más cerca de la partida.

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Aurora Voladora

Hace unos días, luego de sacarla del mecánico, a quince cuadras de llegar a casa, de noche, con lluvia y frio, cometo el error de decirle a Erika lo contento que estaba de lo bien que andaba la chancha, y como pasa en una película de comedia, al llegar al primer semáforo en una intersección, se me planta, no quería arrancar bajo ningún concepto. Nos bajamos y la empujamos a la esquina, donde justo había una estación de servicio, cerrada por desgracia, pero con dos policías que nos ofrecieron una mano muy amablemente. Erika y yo empapados y con frio, nos plantamos por primera vez frente al motor y nos propusimos arrancarla como sea, era tarde, la situación no daba para mas, estábamos agotados y no soportábamos la ironía de no haber llegado a casa y tener que esperar una grúa tres horas para ir a quince ínfimas cuadras. Algunas recomendaciones ya habíamos escuchado, pero nunca habíamos metido mano. Y asi fue que descubrimos donde y que hacia cada componente de la maquina, el chicler, el carburador, la bobina, el distribuidor, la bomba de nafta, el filtro de nafta; repasamos, junto a esos guardias de seguridad, las piezas una por una, sacando y tratando de ver por pasos, cual mecánicos de VW con veinte años de trayectoria, hasta que dimos en el clavo, o mejor dicho con el cable. El cable que entra a la bobina estaba flojo y éste hacia que no arrancara. Asi como pudimos llegamos a casa y en el camino Aurora amenazaba con quedarse nuevamente. A la mañana siguiente, y ya mas descansados, abrimos la tapa de inspección del tanque de nafta y vimos la verdadera causa de todo, nos habíamos quedado sin nafta. “Aurora” no había comido, y tenía motivos suficientes para plantarse, pero bueno, es difícil saber cuánta nafta hay cuando el flotante del tanque esta roto. Como verán de todo se aprende y cada día que pasa, es un paso mas adentro y una experiencia nueva con la kombi, que, desacostumbrada al buen trato, intenta decepcionarnos a cada paso. Pero le digo y les digo, que vamos a seguir aprendiendo a cuidarla y mimarla, hasta que no le quede otra que entregarse a las manos de Erika y mías y acompañarnos por largo rato hasta las rutas de Alaska y mas allá.

Aurora es una chica difícil, es como un bebe recién nacido que requiere amor y dedicación, y no voy a mentir, nosotros nos sentimos padres primerizos en este mundo de la mecánica, pero nos sobra paciencia y amor, así que adelante, sin dar el brazo a torcer, seguimos y avanzamos día a día para acercarnos lo antes posible a el primer destino…la partida.

 

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Aurora

Paul

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2 thoughts on “Aurora, una chica difícil

  1. A Aurora tambien se aplican las palabras de la vieja publicidad de Virginia Slim (marca de cigarrillos “femeninos”): UN LARGO CAMINO HAS RECORRIDO MUCHACHA…jaja
    Cuan edificante debe ser para ustedes mirar hacia atras y recordar los dias previos a la partida….teniendo siempre presente la citada frase de Neruda.

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